miércoles, 30 de enero de 2013

Silencioso Grito.


  El césped bajo mi espalda estaba húmedo y fresco. La llovizna que había caído durante todo el día acababa de cesar y  un intenso olor a tierra mojada invadía todos mis sentidos. Podríamos decir que no había nada más, nada, tan solo  yo, la tierra mojada bajo la sudadera  y ella.
  En las buenas películas de Hollywood cuando estas a punto de morir la vida corre frente a ti como una película en versión acelerada…nadie habla nunca de los que se quedan. Ningún guion describe esa sensación de angustia permanente que se pega a tus entrañas y te desgaja en mil jirones, nadie cuenta que el que no muere sueña con la llegada de la noche y su cálido abrazo.
  Un pequeño pajarillo se poso cerca de mí, lo envidie, que fácil seria moverse, respirar y  alimentarse por instinto, sin recuerdos, sin remordimientos.   Casi la pude sentir, allá abajo, tan sola. Desearía que la tierra me engullera, poder acompañarla en su eternidad, limitar todo mi futuro a los próximos minutos, ganarle la partida a esa mala suerte que me la arrebato. Decirle que no va ha ganar ,que no se saldrá con la suya, mirarla a  la cara y gritarle, increparle por no darme la oportunidad  de  articular un simple adiós.
 Como afrontar que el resto de tu vida sera tan solo un constante mirar en el pasado, un bucear sin tregua en esos mínimos detalles que ayer no eran sino insignificancias y hoy lo son todo. Maldición de vivir sin fuerzas,maldición de no tener el valor para dejar de hacerlo.
 Esta comenzando a llover de nuevo y creo que regresare a casa......................


domingo, 27 de enero de 2013

SUSTO O MUERTE


  Comencé creyendo en el libre mercado y esa mano invisible de un tal Adam que en el instituto (hace ya unos añicos) se afanó en  enseñarnos la profe de economía. Esa mano que de manera automática  maneja los hilos de este cotarro llamado economía, equilibrando la oferta y la demanda de productos y servicios dejando a todo el mundo contento. A posteriori y ya como usuario, he ido experimentando en carne propia esos llamados fallos del mercado , que desembocan en situaciones de imperfecta competencia cuando, en un exceso de celo liberal,  dejamos al libre albedrío a oferta y demanda sin más regulación que la invisible mano del amigo Adam; por no hablar de los desequilibrios e injusticias sociales que provoca el fijar la rentabilidad económica como único parámetro a seguir ante la decisión de prestar o no un servicio, dejando de lado la rentabilidad social que este puede tener, o simplemente los efectos redistribuidores de riqueza que puede generar.
    Por otra parte y no menos sangrantes me han parecido las políticas implementadas por los gobiernos  de corte socialdemócrata que con una visión nada racional en ocasiones, han burocratizado y creado enormes estructuras organizativas que mas que agilizar los servicios los ha enlentecido y encarecido los mismos, transmitiéndonos a nosotros, los ciudadanos de a pie ,la sensación de que el autobús que pasaba cada cinco minutos por nuestro pequeño pueblo ,el nuevo polideportivo municipal, el funcionario que nos atendía en la ventanilla de una administración cualquiera y demás servicios que se prestaban a cuenta de nuestros impuestos, no eran sino dádivas graciosas que este o aquel partido repartía en aras de una prosperidad ilimitada y sin costes.
    En esta dualidad he navegado y navego, entre la certeza de saber que el Estado debe garantizar unos mínimos que permitan la igualdad de oportunidades entre personas y territorios, y esa duda de no saber donde está el límite entre lo que el estado debe proveer y lo que a la iniciativa privada se deja, o lo que es lo mismo que cosas consideramos básicas e irrenunciables para construir esa sociedad en la que queremos convivir.
   El otro día  un amigo acudió a una clínica privada por una dolencia que viene sufriendo ya desde algún tiempo y, tras deambular por diversos especialistas sin ninguna solución acabó en una clínica en la busca de la ansiada solución. El aspecto  de la susodicha era inmejorable; situada en una de las calles más transitadas y céntricas de Murcia,  con una señorita en la recepción impecáblemente vestida y de modales exquisitos, un doctor que te atiende sin las prisas y arrebatos típicos del Sistema Público y sin ni siquiera retrasarse un minuto de la hora estipulada para la cita. En principio todo parece perfecto; pero…ringgggggg!!! El despertar del sueño llega cuando, tras una  consulta de la que sale completamente esperanzado por creer haber encontrado solución al problema, el doctor le remite de nuevo a la impoluta señorita que le desglosa, ¡o triste fortuna! , el desorbitado presupuesto  a pagar por la cura de su enfermedad.
Siempre había creído que vivía en un Estado que amparaba a los más débiles, un Estado que posibilitaba que las personas en situaciones difíciles no tuvieran que verse a merced de gente que, traficando con la vulnerabilidad se enriquecieran de una forma que aunque legal no por ello alcanza la categoría de moral. Me paré a reflexionar y caí en la cuenta de que nunca me había parado a pensar en la cantidad de gente que durante años ha podido sufrir situaciones similares o posiblemente más graves. Personas que atrapadas en una espiral diabólica pudieran haber sido excluidas del derecho a la salud y que como resultado de esta exclusión se hubieran visto imposibilitados a trabajar o prosperar económicamente. Reflexionando llegue a la conclusión de que el borde que separa a la gente excluida de nosotros los que nos consideramos “normales” son tan solo unos mililitros de mala suerte.
  Quizá la sanidad pública tenga sus fallos, quizá tengamos que replantearnos el sistema para hacerlo sostenible, implementar  mecanismos que nos permitan mejorar su funcionamiento pero siempre sin perder de vista el horizonte que hemos de perseguir y es que la gente que constituimos esta sociedad no nos sintamos desamparados en ningún momento.
  Al principio del texto exprese mis dudas entre cuales son los límites entre lo público y lo privado, entre donde está el límite entre lo que el Estado debe cubrir y lo que se debe dejar a la iniciativa privada y en muchos casos aun no tengo la respuesta pero he llegado a la conclusión de que una de las líneas rojas que toda sociedad que se pretenda evolucionada no debe pisar es su sanidad pública, una sanidad pública fuerte y con resortes para estar a la vanguardia de la técnica, una sanidad de la que podamos sentirnos orgullosos y de la que no tengan que no tengan que huir los mejor preparados para ejercer de mercenarios al servicio de unos pocos.
  Tengo claro que uno de los indicadores más fiables para medir el desarrollo de una sociedad es la calidad sostenible de su sanidad y en esto siento decir que tenemos muchas asignaturas pendientes para septiembre.

sábado, 26 de enero de 2013

SILENCIO. AURORA BELTRAN

  Siempre he creído en la gran importancia de la letra en una canción.Posiblemente por esto siempre he preferido la música en Español . Por que, que es al final la música sino la expresión de un mensaje muy intimo  compartido con mucha gente(menuda paradoja).Es un acto de valentía que lleva al músico a compartir  un miedo , un anhelo o simplemente una alegría con esa familia que va encontrando por el camino:su publico.
  Hoy me gustaría presentaros a los que no la conozcáis a una mujer con una larga trayectoria musical en la música de nuestro país y que siempre ha demostrado tener una especial sensibilidad social, hecho que ha recogido en sus letras en numerosas ocasiones. Ella es Aurora Beltran y era la vocalista del grupo de los noventa Tahures zurdos y que tras la disolución de la banda ha dado un salto hacia delante mejorando lo dificilmente mejorable y en su disco en solitario denominado" Museo Purpura" ha hecho de la sencillez de una guitarra, una voz y poco más, un disco capaz de llegar a los rincones mas profundos de nuestras almas.
  Este tema en concreto se llama "Silencio" y trata el tema de esa plaga del siglo XXI llamada Alzheimer y que convierte en polvo a quienes la padecen, arrebatándoles todo lo que fueron y dejándolos sin mañana.
  



martes, 22 de enero de 2013

EL HOMBRE DE LAS MARIPOSAS

A pesar de ser una historia muy previsible casi desde el primer momento y de pecar en mi opinión de una excesiva carga dramática, estas levedades quedan suplidas por el enganche inmediato que se produce a el personaje de Sergei(Lluis Soler) y las ganas que te dan de conocer sobre su pasado de errores que lo conduce a su estado actual y las ganas del espectador por verlo redimido de ellos. Por otra parte la actuación de Ana Milán me parece soberbia y la hace dar un paso mas, alejándose, de ese rol en el que la mayoría del gran publico la ubicaba, en papeles en que el  humor ácido y mordaz eran su atractivo, y llevándola a un papel puramente dramatico donde se desenvuelve con mucha soltura en mi opinión.
Y para una de las cosas mas importantes y mejores de esta película es la banda sonora que es original y una maravilla que te transporta a la Rusia revolucionaria e intensifica la carga emocional de la pelicula.
 Bueno tan solo queda recomendarla y esperar que la disfruteis.Y como diría Ana Milán: hasta mañana ratones.


YO, MINORIA ABSOLUTA


  A veces sumido en el día a día podemos olvidar cuales son las cosas importantes en nuestra vida, aquellas que de verdad dan sentido a todos los sacrificios y esfuerzos que la vida exige; son ese conjunto de cosas y principalmente de personas  que apuntalan nuestra existencia y han configurado los  individuos que hemos llegado a ser . No somos conscientes o simplemente no queremos reconocer  la gran importancia que tiene para nosotros ese núcleo duro, ese “nuestro cuartel general”, esas personas que de alguna forma han marcado nuestro carácter, nuestra forma de ver la vida o de afrontarla, o simplemente aquellas que siempre han estado ahí, conformando ese rincón donde todos necesitamos batirnos en retirada alguna vez para coger impulso y poder realizar el próximo embate a la vida con renovada intensidad.
   La casa de mis abuelos siempre constituyó ese refugio donde huir, donde evadirme de la realidad al son de extremoduro tumbado en la cama de mis tíos, aquel lugar donde sabia que pese a que hubiera hecho la pifia más grande del mundo, siempre encontraría una abuela cariñosa, una abuela cuyo rastro siempre ha sido un camino a seguir, esa abuela que en su lista de prioridades siempre ha antepuesto a los demás, esa mujer que ha sacrificado su individualidad por un bien mayor llamado familia, esa mujer que conciliando siempre ha constituido ese cemento que da consistencia a mi familia.  Y que habría sido del yo que conozco ahora sin esas acaloradas discusiones sobre política que mantenían con mi abuelo esa quinceañera, alocada y repleta de  testosterona versión de mí. Discusiones esas que me obligaban a leer, mejorar y competir con el único afán de batir dialécticamente a mi abuelo. Ni que hablar de mis tíos esos dos hermanos mayores que siempre me han hecho sentir adulto y nunca fuera de lugar a su lado,  siempre  incluyéndome  en sus charlas, comentando conmigo el último libro que habían leído, enseñándome las reglas del ajedrez o simplemente escuchando aconsejándome en  lo que de seguro en algún momento les podría haber parecido tan solo las cosas de crio.
  A veces sumido en el día a día podemos no recordar cuán fácil es dar las gracias, podemos  llegar a olvidar cuanta gente tenemos a nuestro alrededor a pesar de que no paramos de quejarnos de la soledad. Quizá es tan solo el fruto del hecho que nos hemos acostumbrado a tener a nuestro lado a gente que se preocupa por nosotros, a veces tan solo de una manera callada, discreta pero siempre atenta y vigilante al momento en que se les necesita.  O simplemente es que a veces nuestro egoísmo nos puede hacer pensar que tenemos derecho a más. Solo espero que como hasta ahora esa pequeña alarma interior me continúe avisando como hasta ahora recordándome cuan afortunado soy.

sábado, 19 de enero de 2013

Gema Hernandez

  Dicen que los músicos están hechos de una pasta especial , yo cada vez estoy mas convencido. Son capaces de invertir muchos años en  formarse a un gran nivel, sabiendo que tienen grandes posibilidades de obtener como unica recompensa el deambular y la inseguridad de buscar una oportunidad alla donde pudieran encontrara.Se embarcan en mil proyectos diferentes luchando y peleando sin descanso contra las escasas posibilidades que hay de hacerse un hueco .Todo ello con la unica finalidad de compartir,de contarle al mundo aquello que creen que debe ser contado.

  El dia 17 de Enero estuve viendo a una chica llamada Gema Hernandez en la puerta falsa en Murcia, el concierto fue espectacular una chica que  armada tan solo con una guitarra y su magnifica voz me deleito y me hizo sentir cada nota, cada estrofa como si fuera mi historia la que estuviera narrando.Me hizo transportarme a vivencias pasadas y a buenos y malos momentos.
  Estaba nerviosa, se le notaba, prefería cantar a tener que hablar, se encontraba mucho mas segura abrazada a su guitarra y por extraño que parezca , esa timidez, esos nervios  hacían mas atractiva, mas sensual su manera de interpretar.

  Tan solo quería compartir mi descubrimiento con aquellos que deseen emocionarse y disfrutar de buena música.




martes, 15 de enero de 2013

Knockin’ on Heaven’s Door


  La música suena en mis auriculares y me permiten evadirme del mundo, a mi alrededor la televisión ha dejado de sonar pasa a ser tan solo una inconstante fuente de luz que parpadea al son de cuñas publicitarias varias , tan solo algo ajeno a mi. Ella duerme a mi lado  y yo ,al ritmo de una melancólica Alondra Bentley y su Ashfield Avenue me convierto, me transformo en un yo diferente, un yo que no es padre ni marido, un yo que es ajeno a hipotecas, facturas y problemas. Un alguien diferente al que mañana negare haber conocido.
  La tenue luz de la pantalla del ordenador y el acompasado ritmo de mis dedos al golpear el teclado me relajan, me ayudan a expulsar todos esos demonios. Errores pasados, decisiones que tomar a pesar de la certeza que estas posiblemente se convertirán en los errores del mañana.
Elegir esa bendita maldición que el ser humano lleva sobre sus espaldas, elegir y afrontar que el camino que se toma en ocasiones no tiene retorno. ¡Que duro!.¿Quien no se ha preguntado alguna vez si su vida no hubiera sido distinta ante el solo cambio de algunas variables  en su ecuación?, ¿Quien no ha rememorado tiempos pasados, añorando esto o aquello del pasado?.Es difícil cuestionarse a uno mismo, tarea complicada ponerse en tela de juicio  y decirse en un susurro,bajito muy bajito, al oido: “La cague”.
   En estas noches en que tan solo el sonido de la  guitarra golpeando en mi auriculares  y mi yo mas sincero nos encontramos bajo las sabanas de mi cama, en estas noches en que elucubrar esta permitido, me deslizo a través de esos momentos. Me transporto a esa ultima fila desde la que te vi por primera vez, rememoro ese bucle rubio que caía despreocupado sobre tus hombros, recuerdo cuanto me costaba fingir naturalidad cuando bajaba del autobús y allí estabas,  esperándome, Puedo sentir esa sensación, mezcla de miedo y excitación, cuando por fin me decidí a besarte. ¡Madre Mia! como apretaba los parpados intentando alargar indefinidamente el momento . Ingenua creencia esa , tan  propia de los dieciocho:lo que no se ve no pasa. Bendita ingenuidad que nos hacia creernos dueños de nuestros destinos.
  ¡Locura!, tal vez , pero en estas noches en que el reloj no manda, en estas noches en que el mis fantasmas se permiten vagar a placer por mi habitación , desearía volver a ese palco del teatro donde sentado a tu lado  fingiendo durante hora y media atender al escenario fui feliz, a esa orilla del mar donde al arrullo de granizados de limón con beefeater nos atrevíamos a desnudar nuestras almas.
  El tiempo se acaba….. en unas horas despertaré y todo habrá sido un sueño. En unas horas fingiré ser feliz, olvidare la  tormenta que  desvió mi rumbo, que fui demasiado cobarde para lanzarme al océano y bracear hasta tu orilla. Me convenceré de que su piel es tan blanca como la tuya, que su olor es tan dulce ,sus ojos  tan azules y sus manos tan hábiles.Mañana de nuevo me dejare arrastrar por esa violenta corriente que  determina nuestras vidas y nos hace espectadores impotentes de nuestro presente. Arinconandonos contra nuestro pasado y en  un anhelo constante en pos del futuro.
  La mañana llegara y tan solo me quedaran las noches en que un vaso de whisky y la calidez del humo de un cigarro me devuelven a ti. Siempre podre volver al comienzo donde equivocarse era menos….definitivo.

lunes, 14 de enero de 2013

LA INNOMBRABLE


Y sin embargo me resisto a perderlo a manos del olvido…..

  Ayer me calce mis zapatillas deportivas y mis pantaloncillos decathlón fin de temporada a conjunto con esa camiseta  ligeramente manchada de pintura desde la última mano  a mis rejas. Me deslice a dar un paseo por la orilla del mar. Teníamos una temperatura de 20 grados ,no se movía ni un pelo de aire y lucia un sol radiante. El recorrido estaba salpicado de la gente justa,  variopintas personas que transmiten esa mezcla entre la  exclusividad que proporciona recorrer la orilla del mar fuera de temporada y esa compañía involuntaria que te proporcionan  ahuyentando la incomoda sensación de soledad.
  Apenas había recorrido un par de kilómetros cuando una calidad sensación de paz y cálida tranquilidad me invadió y por un instante lo sentí: Felicidad. Felicidad de esa de la que se  tiene  la certeza que tan solo puede responder a algún tipo de alineación cósmica, felicidad de esa  que no costando  nada pagarías una mensualidad por tu ración  de ella, de esa “ sana” , que no respondiendo a la satisfacción de ninguna compulsión puede generar  incluso la sensación de inmerecida. De esa que no se compra ni se vende, que no responde a ningún tipo de estimulo o comportamiento, sino que tan solo te aborda sin pedir permiso, te hace ser consciente de lo vacio de toda tu mundana existencia, del poco valor de tus prisas, anhelos y metas y tras la convulsión te devuelve a tu intranscendente día a día con una extraña sensación de transcendencia.
  Quise atraparla, desee que no acabara, intente aferrarme a esa casi irreal sensación que invadía cada poro de mi piel. El sol, la brisa, ese dulce olor a sal, todo parecía  predispuesto para proporcionar placer, todo parecía formar el contrapunto  perfecto a  la ligera cadencia que mi cuerpo emitía con cada paso; la textura de la arena, la risa de unos niños a lo lejos cada pieza  parecía formar parte de una sinfonía  compuesta en mi exclusivo honor.
  Sentí una irrefrenable necesidad de expresarlo, desee ser capaz de plasmar ese sentimiento de alguna forma, hubiera pintado frente a un oleo, compuesto frente a una partitura, narrado frente a una página en blanco y sin embargo deje que se extinguiera, se fue apagando de una delicada y nada brusca forma agitando la mano en  un hasta la próxima. Murió de la misma imprevista forma en que nació. 

domingo, 6 de enero de 2013

ROSCON DE REYES Y ALGO MAS...


En la sobremesa de una  mesa tras una de esas tantas comidas familiares que por estas fechas son tan frecuentes me encontraba cuando como no, las conversaciones de unos y otros fueron convergiendo en el top de la lista de los temas, el trending topic de las tertulias, “la crisis”. Así entre cafeses y licores y escuchando a la maestra quejarse de la subida de horas de trabajo pareja a  la reducción de su salario, de que si ahora las bajas no se cubren hasta el quinceavo día …., al autónomo hablar de lo mal que anda el patio para ellos, que si siempre han sido el eslabón más débil de la cadena y que si nunca se han articulado políticas validas para mejorar su situación y han acabado aunando las facetas más negativas del asalariado por cuenta ajena y el elevado factor riesgo que asume un empresario, al parado arguyendo  no con menos razón que peor anda el , que estos  al menos conservan su  trabajo y que ya se cambiaba él a “pelo” con esos que pasan el día quejándose por su situación laboral; prestando mucha atención al pensionista que comenta el miedo a poder ver afectado lo que una vida de trabajo y sacrificio le ha costado adquirir y creía consolidado, he tenido una triste sensación de que imperaba él y yo peor y que esa igualdad de la que la revolución francesa hizo su bandera se había convertido en igualitarismo y todos pretendíamos en una feroz lucha verbal igualarnos  por abajo, he sentido que la actitud que imperaba entre nosotros  era la de esos marinos que sabiendo el barco perdido y a merced de los atacantes saltan por la borda con un sálvese quien pueda como lema.
A veces puede resultar muy difícil ver el mundo mas allá de nuestra situación personal(máxime si vivimos pendientes del color de los números de nuestra cartilla bancaria).A veces  lo que nos rodea como individuos tiende a difuminarse a favor del individualismo y pensar en nosotros como parte de una estructura social, de un engranaje al que pertenecemos y en el que todos participamos o al menos deberíamos hacerlo de forma activa para  garantizar su adecuado funcionamiento puede llegar a ser algo complicado.
Escuchando a la gente expresar lo que, no dejando de ser unas legitimas quejas por la dura situación que estamos atravesando y,  haciendo un ejercicio de empatía con ellos, no puedo no obstante sino echar de menos ese elemento cohesionador, esa amalgama que en otros tiempos pasados, tampoco exentos de dureza, nos hizo más fuertes como sociedad y nos doto de herramientas para sobreponernos.  Después de esta crisis posiblemente ninguno de nosotros volveremos a ser los mismos, nuestras ideas, valores y forma de ver el mundo cambiaran. Pero hay si cabe algo más importante que esto y es el hecho de que de esa visión nueva del mundo que nos rodea, que esa nueva forma de entender nuestro entorno también lo moldeara y  construirá las bases de la sociedad que heredara nuestro mañana.
¿Queremos ser una sociedad en que la ley de la selva impere o deberíamos comenzar a exigirnos pensar en los intereses del conjunto por encima del yo individuo? Esa es una respuesta que cada uno debe hacerse a sí mismo, yo por mi parte tengo muy clara mi respuesta.

jueves, 3 de enero de 2013

MALDITA DULZURA


El paso acelerado de mis pies, acompasado perfectamente con los latidos de mi corazón me acompaño sin descanso desde el parking hasta la plaza. Hacía años que no la había visto y sin embargo aun podía rememorar ese leve aroma tan característico, tan suyo que  siempre me había hecho estremecer; hacia tanto tiempo y sin embargo, aun podía cerrar los ojos y revivir cada uno de los momentos que había  pasado junto a ella. Ya casi se veía la plaza y un rampazo de duda recorrió mis entrañas, fue como si mi subconsciente me aconsejara que diera media vuelta y regresara a esa cotidianidad a la que ahora pertenecía y en la que tan seguro me sentía. Haciendo caso omiso y  arrastrado por esa inercia imperiosa de verla de nuevo llegue justo al centro de la plaza, ansioso, pero intentando aparentar una  suficiencia de la que carecía mire a mi alrededor intentando localizarla; unas parejas en una terraza charlando y tomando una cerveza me distrajeron un momento aunque enseguida recobre el norte y continúe andando en círculos descuidados alrededor de la plaza , no sabría decir muy bien porque, quizá por miedo, miedo a que apareciera a lo lejos , caminando hacia mí y todo mi cuerpo se negara a responder, quizá  también por ese primario instinto que te  aconseja que recibirla esperando  no era la mejor forma de reencontrarse y que era mejor localizarla y abordarla con una pose cuidadosamente estudiada y natural; como si de verdad fueran tan solo dos amigos reencontrándose tras un largo tiempo de ausencia, como si nada más profundo que el deseo de ponerse al día y contar anécdotas pasadas subyaciera.
Al fin la vi, habían pasado tan solo unos minutos desde que yo arribara en la plaza y a mí me habían parecido una eternidad, estaba fumando y el humo de su tabaco se mezclaba rápidamente con el gélido aire del ambiente; de repente repare en que había olvidado mi abrigo y que posiblemente pasaría frio, ¿¡Que mas daba?!. Me acerque a ella desde atrás tomándome tan solo un instante para constatar que seguía siendo la  guapísima chica que yo había conocido 10 años atrás, ahora quizá con un poso de madurez y personalidad en su ropa que la hacían si cabe más atractiva.
Un simple “hola” dio paso a un momento de una cierta tensión en la que ninguno de los dos sabíamos muy bien cómo abordarnos , aunque pronto este se mudo en esa cercanía y conversación fluida de la que siempre habíamos disfrutado. Fue como si retrocediese a mi más tierna adolescencia, a ese punto en el que todas las decisiones estaban por tomar y no había límites. Ese momento en el que se puede desandar todo el camino y solo tienes que atender a los dictados de tu corazón. Caí en una nube, desde ese instante solo quise besarla, desde la primera copa de vino hasta el último gin tonic solo pensé en estrecharla entre mis brazos y poseerla.  No sé si ella era consciente de la forma en que  me atraía, pero desde luego no hacía nada por evitarlo y por supuesto aquella actitud ambivalente me impulsaba mucho más a querer poseer  esos labios sobre los míos.
Bailar sobre sus labios, sentir su lengua húmeda, deslizándose sobre mi cuello, sentir que el mundo entero dejando de existir y que por unos minutos ese concepto tan etéreo y raramente alcanzable esta a tu alcance. No podía creer que eso me estuviera sucediendo a mí; su cara ardía quizá también por efecto del calor de mis manos, que la sujetaban como si de esta manera pudieran evitar que en cualquier momento saliera corriendo. Intuyendo que este momento no se repetiría, con la certeza de  que este momento tan solo era la confluencia de alguna suerte de constelaciones a millones de años luz me dispuse a memorizar cada sensación, a guardar en el disco duro de mi corazón cada fotograma, el olor de su perfume, ese gracioso a la par que sensual conjunto que forma su pelo con sus ligeras orejillas asomando tímidas entre el.
 Me dispuse a decirle adiós para siempre, a pesar de que mi yo profundo sabia que traspasar esa frontera acercaría nuestros cuerpos a la misma velocidad que destruiría lo nuestro (ese algo difícil que definir que siempre nos hizo conectar).A pesar de saberlo me dispuse  a apurar de un trago avaricioso el vaso. …..
Y sin embargo valió la pena, a pesar de que sabía que lo nuestro comenzaba y acaba en mi lengua degustando  el  rastro de mojito de sus labios, mereció la pena. En noches como esta, en que mi corazón yace en la fosa común del desanimo  y  de fondo suena Vetusta Morla y su Maldita Dulzura, me queda su recuerdo, me queda la certeza de que por un instante mi vuelo alcanzo el bucle de su dulzura para después caer cual Ícaro cualquiera. Maldita dulzura la suya.